
Man… da… ri… na
Mandar, de acuerdo a las acepciones se constituye en la oferta que uno hace a otro de darle algo, o legado hecho por testamento. En ese orden el Mandato es la Orden o precepto, representación que por la elección se confiere a los diputados y concejales.
Nuestros hermanos del agro se caracterizan por su gran creatividad, su excepcional sentido común y la intuición que los vuelve únicos para vislumbrar cualquier situación. Esa es la explicación que ellos con tan poco y tantas limitaciones, muchas veces presenten buen estado de salud, mejor que aquel que vive en la ciudad y todo lo adquiere limpio y procesado.

Nuestro hermano del agro no conoce las técnicas del manejo de los alimentos, por sus contenidos proteínicos, calóricos y de minerales; su alimentación la sustentan a base de plátano-verde, yuca, pescado, gallina que las tienen sus patios, al igual que sus vacas y cerdos, que los mantienen como sustento y ahorro. No tienen acceso a los servicios como agua potable, ni sanitarios, pero saben como lidiar con la falta de infraestructura sanitaria.
Son personas con gran sentido del humor, sonríen y son positivos ante las adversidades, convirtiéndose en gente excepcional, porque siempre saben como lidiar con los escollos y cuidan de sus familias de manera incondicional; mantienen incólumes sus principios.
Su sabiduría de la vida se muestra en coplas y versos, sus expresiones culturales que no son producto de un cálculo sino de las vivencias de su cotidianidad son la evidencia del gran potencial que hay en este sector de la población, ir a sus campos es aprender, por eso es que muchas veces escuchamos expresiones que solo ellos usan, pero que son como anillo al dedo para enmascarar situaciones que se suceden en el día a día.
Cuando una mujer es muy dada a que su pareja le siga todo al pie de la letra, se dice que se trata de una mandarina, pero si es nativa de Chone, le llaman: mandarina y de la cascaruda.
Ahora lo que tenemos que consultarle a nuestro sabios de la vida, a nuestros hermanos del agro, como le tenemos que llamar a aquellos que vestidos de piel de oveja se presentan a decir al pueblo que van a solucionar sus problemas y que harán leyes para beneficio de todos. Pero cuando llegan al cerro, se declaran los dueños de todo y pueden decidir sin consultarle a nadie.
El de mandarina para los del cerro, es como mucho rango, porque la fortaleza de la mujer manabita para tomar las riendas de un hogar, donde debe domar al marido y colocarlo en acera es un asunto de mucho tino, inteligencia, sagacidad, intuición equilibrio y más; virtudes, habilidades y bondades, de las que están muy lejos ellos.
Su presencia en el cerro, es motivo de la ley del menor esfuerzo, es solamente la de obedecer, permanecer callados y seguir al pie de la letra las instrucciones, para seguir siendo considerado de la revolución. Ahora están pensando en mantenerse por más tiempo, cuál mariposas que vuelan en círculos al pide una vela encendida, esto los hará morir inexorablemente, ya sea por el calor de la llama o porque la naturaleza les tiene dado su límite de vida y ante eso no hay revolución que valga.
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